21ª China International Wine and Spirits Exhibition. Interwine 2018

 Publicado el Por John Umberto Salvi

John Salvi MW durante una de las catas. (photo: )
John Salvi MW durante una de las catas.

Para sorpresa y deleite mío, en parte por lo inesperado, fui invitado a participar como jurado en un concurso en Foshan y a dar una master class en la 21ª International Wine and Spirits Exhibition (Interwine 2018) celebrada en el complejo ferial de Guangzhou. En cuanto dije que estaba dispuesto me llegó un billete antes de que pudiera siquiera pestañear. Y he de confesar que estaba bastante emocionado pero sin idea de qué me esperaba. Acudí como invitado de Canton Universal Fair Group.

Llegó el día y volé hasta Guangzhou vía Ámsterdam. Me recogió en el aeropuerto un caballero llamado Nick Xian, que resultó ser comisario de arte en una magnífica galería de arte cerámico y apasionado del vino. Motu proprio se erigió como mi guía, guardian y amigo durante todo el viaje. En el traslado en bus hasta el hotel en Foshan (Foshan Huaxia Peral Hotel), organizado por New Pearl Ceramic Group, propietario del hotel, empezamos a conversar sobre gastronomía china y comenzó a organizar citas para comer con su móvil. En cuanto nos registramos en el hotel me llevó desayunar deliciosos dim sum y, más tarde, a probar un guiso de cordero típico de Mongolia.

Esa primera tarde todos los jueces del 21º concurso Interwine Grand Challenge nos reunimos para una deliciosa cena china para conocernos, en presencia de un famoso destilador de vino de arroz (baijiu). Era lunes. El concurso se desarrolló bajo la presidencia de Rita Jia, de Interwine, y de Canton Universal Fair Group. Éramos 18 jueces con 7 Masters of Wine, divididos en 6 jurados de tres jueces cada uno. Yo fui uno de los presidentes de jurado.

Al día siguiente, martes, y la mañana del posterior miércoles nos dedicamos al concurso. Había unas 600 muestras para catar. El concurso se desarrolló en el magnífico Foshan Pearl Hotel, donde estábamos alojados con grandes lujos. La sala era ventilada, fresca, espaciosa, bien iluminada y cómoda. La cata se llevó a cabo en rondas de cinco vinos y contábamos con cinco buenas copas. Dispusimos de todo, escupideras negras, mantelería blanca, servilletas, agua mineral y panecillos. La ficha de cata era complicada, con muchas más casillas que la ficha de la OIV y pronto convenimos que no era necesario cumplimentarlas todas, sino simplemente dar la puntuación al vino sobre 100 y redactar una clara y completa nota de cata. Con 85 puntos se alcanzaba la plata, con 90 un oro y con 95 un gran oro. No nos dieron prácticamente información de lo que estábamos catando, ni siquiera de la variedad de uva, lo que generó algo de desconcierto entre muchos jueces. Fue una cata a ciegas total. Contamos con pausas para el café a mediados de cada sesión.

Catamos 35 vinos la primera mañana y otros 35 por la tarde y el maravilloso Nick había organizado una comida especial para Christopher Burr (un viejo amigo Master of Wine) y para mí a base de los fabulosos cangrejos peludos, de temporada, marinados en vino amarillo (Huangjiu , vino de arroz), acompañados de un Huangjiu de 30 años sensacional.

La tarde del martes disfrutamos de una deliciosa cena china en el hotel y otra igualmente deliciosa al día siguiente. Nick, de nuevo, organizó una comida con filetes de pescado crudo al estilo cantonés en un palacio de madera, con jardines magníficos, sobre un hermoso lago justo en medio de la ciudad.

La tarde del miércoles fuimos a Guangzhou, al magnífico Mandarin Oriental Hotel, donde dirigimos una cata. 11 vinos catados a ciegas y comentados por los siete Masters of Wine ante 40 invitados que habían pagado 2.000 dólares cada uno para participar en esta cata privilegiada.

Los vinos que probamos fueron: Almaviva 2013, Sassicaia 2014, Château Lafite 2014, Chadwick 2014, Opus One 2014, Château Pavie 2013, Screaming Eagle 2013, Château Petrus 2013, así como tres vinos chilenos; Kupelwe, Earl Terrence y Parcela.

Lo bastante como para que a cualquier amante del vino se le hiciera la boca agua.

A continuación, una gran cena antes de regresar al hotel.

Al día siguiente, jueves, disfrutamos de un poco de tiempo libre y como cada mañana desayuné dim sum con Nick. Ese día decidimos comer en el restaurante del hotel pero lo encontramos tan vulgar que Nick nos llevó a Christopher Burr y a mí a un restaurante especial donde nos dio a probar una delicia local secreta: estofado de perro, algo que no volveré a probar jamás.

La tarde se dedicó a la Cumbre Mundial del Vino en China. Pudimos probar algunos vinos deliciosos de Changyu, la empresa para la que yo solía elaborar vino en Xinjiang. La cena de gala de esa noche fue espléndida y contó como anfitrión con el gran jefe en persona (Delin Ye). No solo es propietario del hotel y del palacio de madera donde habíamos comido, sino que también posee la New Pearl Wine Company, el New Pearl Ceramics Group, un club de golf y muchas otras empresas. Dio un largo discurso y nos obsequió con dos botellas de Moutai Baijiu. Un evento brillante con gran gastronomía china.

El viernes, después de los habituales Dim Sum, partimos hacia Guangzhou donde nos alojamos en el magnífico Westin Pazhou Hotel, pero el tráfico estaba tan horrible que casi llego tarde a mi masterclass sobre Burdeos en la feria Interwine. No obstante, llegué por los pelos, impartí la clase con aforo completo sobre como catar de forma profesional y sobre la añada 2018 en Burdeos y quedé con la sensación de haber hecho un buen trabajo. Exhausto, Nick me llevó de vuelta al hotel donde comimos antes de un descanso. Por la noche tuvimos otra cena de gala en el salón de la planta superior del Westin. Cada Master of Wine debía dar un pequeño discurso, a modo de pequeño pago por un banquete exquisito Al día siguiente, sábado, se celebró la feria. Visité muchos expositores, entre ellos el de Changyu, en el que como antiguo jefe de enólogos me recibieron gentilmente.

Puesto que esa tarde estaba invitado por Wine Arts, un buen importador de vinos especializado en vinos finos italianos, solo tomé un aperitivo en la feria. Comenté los vinos para mi anfitrión, aprecié mucho sus vinos Feudi del Pisciotto y disfruté mucho el trato especial que me brindaron en forma de cangrejo peludo al horno y vino amarillo.

El día siguiente, domingo, era nuestro último día y recibí la visita de Aileeen Lee, de la Beijing Yunjiu Media Company Ltd. para la que había redactado un extenso artículo sobre el Baijiu. Nick organizó una comida muy especial en el famoso restaurante Nanhai Fish Village, donde disfrutamos de cigala, cangrejo y gambas en abundancia. Agotado, pasamos la tarde bebiendo té y guardando los numerosos presentes en forma de té, vino y licor de arroz que me habían regalado durante la semana. De forma atenta, Nick me llevó a un sorprendente restaurante de pescado de camino al aeropuerto, donde comimos gambas crudas marinadas. Con la cortesía típica me vio en el aeropuerto, en una silla de ruedas, a través de la seguridad y  camino de regreso a Burdeos lleno de recuerdos felices, gran hospitalidad y buena cocina china.

Traducción: Vicent Escamilla.

 


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