De la cristalización sensible a la metagenómica

 Publicado el Por Elvira Zaldívar (Laboratorios Excell Ibérica) , David Carrillo (Laboratorios Excell Ibérica) , Ixone Borinaga (Laboratorios Excell Ibérica) , Fernando Rodríguez (Laboratorios Excell Ibérica) , Antonio Palacios (Laboratorios Excell Ibérica y Universidad de La Rioja)

Artículo completo en pdf adjunto.

El interés de las bodegas en el conocimiento de las bases científicas de los procesos enológicos ha puesto de relevancia todo tipo de técnicas analíticas de seguimiento y control, algunas de ellas poco o nada conocidas. Es el caso de la cristalización sensible y la metagenómica, también conocida como secuenciación masiva.

Metodologías que no se parecen en nada. La primera consiste en realizar cristalizaciones salinas del vino a partir de una disolución de cloruro de cobre en un ambiente de humedad y temperatura controlada. Tras un periodo de incubación establecido, el resultado es la formación de unos cristales cuya organización ramificada aporta, según sus promotores, un amplio y variopinto conocimiento del producto analizado, que abarca desde la detección del posible estrés o de enfermedades sufridas en el viñedo, a poder descubrir sin ningún tipo de ambigüedad la presencia de pesticidas. Por otra parte, la metagenómica aboga por el uso en el terreno de la alimentación de nuevas técnicas del conocimiento genético, como es el caso de la secuenciación masiva, para leer e interpretar la información genética. Dicha técnica biotecnológica permite caracterizar y cuantificar los microorganismos de nuestro entorno, y por supuesto, entender la realidad vital del viñedo y su vino. Vamos a intentar viajar de una y analizar sus contenidos desde el punto de vista pragmático de utilidad.


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