Vinobalkanika 2015

 Publicado el Por John Umberto Salvi

Bulgaria es un destino interesante para celebrar un concurso internacional de vino, es posible que sea porque los vinos de Bulgaria son relativamente poco conocidos en la Europa Occidental y porque tienen muchas variedades de uva con las que la mayoría de nosotros no estamos familiarizados ni aunque se nos presuponga un considerable conocimiento vitivinícola.

En mi caso, en este campo tengo mucho que aprender y es por eso que estuve encantado de aceptar la invitación para participar como jurado en este certamen, con un pequeño panel de ocho jueces compuesto por cuatro Master of Wine, un Master Sommelier, un profesor búlgaro (Hristo Spasov), un escritor vitivinícola búlgaro (Iassen Zahariev) y un un reputado enólogo búlgaro (Vasil Stoyanov). Un jurado muy cualificado.

La cata se celebró en la encantadora localidad de Veliko Tarnovo, una hermosa ciudad sobre el río Yantra con un antiguo castillo que solía ser residencia de los reyes de Bulgaria. El trayecto para llegar es un viaje pintoresco, de tres horas, desde el aeropuerto de Sofía, a través de colinas y verdes pastos.

Llegué con tiempo suficiente para asearme antes de la cena en nuestro hotel, Hotel Premier, en el centro de la ciudad. Limpio, adecuado pero muy básico, escogido por su proximidad a la catas antes que por sus encantos. La primera tarde fue tranquila, para que los jueces pudiéramos conocernos, bajo el cuidado de Stanimir Stoyanov, presidente de la Unión de Enólogos de Bulgaria y organizador del concurso Vinobalkanika 2015 (su quinta edición).

Al día siguiente, tras las necesarias presentaciones y alguna información sobre las variedades de uva búlgaras y la enología del país, acometimos la primera de las dos mañanas de catas en un luminoso salón del hotel. Las condiciones de cata fueron buenas. Con buenas copas en esta ocasión, tras mi queja el año pasado. Mantelería blanca, escupideras plateadas, pan blanco, servilletas y una jarra con agua.

Aunque el concurso carece del patrocinio de la OIV, sus reglas se siguieron estrictamente y están en negociación con la OIV para obtener ese patrocinio. Se empleó la ficha de cata de la OIV/UIO. Eran necesarios 80 puntos para una medalla de bronce, 82 para las platas, 85 para el oro y 92 para el gran oro. Se siguió el sistema del 7%. En otras palabras, se calculaba la puntuación media de los ocho jueces y si algún catador presentaba desviaciones en cualquiera de sus marcas por encima del 7% de la media, sus puntuaciones se descartaban y se calculaba una nueva media. Afortunadamente un ordenador hacía todos los cálculos.

La clasificación de los vinos búlgaros es complicada y no tenemos espacio aquí para explicarla completamente. Para el concurso, los vinos se dividieron en cuatro categorías principales que contenían varios porcentajes de lo que se denomina Proles Pontica Negrul y Proles Orientalis Negrul y diversos porcentajes de otras variedades, incluidas las clásicas.

La primera mañana catamos 42 vinos entre las 9.30 y las 14.15 horas y la segunda mañana otros 43 entre las 9.45 y las 14.30 horas. Un ritmo tal vez demasiado lento y que debería ser fácilmente corregido en la próxima edición.

Como ya he dicho antes, los países balcánicos cuentan con numerosas variedades autóctonas y fue uno de los aspectos más atractivos de la cata. La región del Mar Negro y la Península Balcánica han demostrado ser una fuente genética extremadamente rica de antiguas variedades. Aquí nombro algunas de las que catamos, junto con nuestras clásicas variedades que no es necesario nombrar.

Proles Orientalis-Grupo oriental (PON) Feteaska Alba, Feteaska Regel, Feteaska Neagra, Misket, Vrachanski. 

Proles Pontica-Grupo del Mar Negro (PPN) Dimyat, Misket Red, Rkaciteli, Zhilavka, Stanushina, Vranec, Gamza, Mavrud, Chevka, Shiroka, Melnishka. 

Híbridas_ Misket Varnenski (Dimyat Nikopolski Mavrud (Bouquet X Villard Blanc).X Rizling), Misket Sandanski (Shiroka Melnishka X Loza X Tamyanka), Misket Kaylashki (Muskat Hamburg X Villard Blanc), Rubin (Nebbiolo X Syrah), Bouquet (Mavrud X Pinot Noir), Melnik 55 (Shiroka Melnishka X Loza X Durif, Juranson and Valdige),Storgozia (Bouquet X Villard Blanc).

También Pomoriski Biser, Evmolpia, Pamid, Kadarka, Tomaioasa Romanesca, Moschofiero and Agiorgitiko.  Probablemente me he dejado alguna pero estas son más que bastantes.

El concurso comprende vinos llegados de prácticamente todos los países de los Balcanes: Bulgaria, Rumanía, Macedonia, Grecia, Turquía, Georgia, Serbia y Croacia.

El programa social fue sencillo pero muy ameno. El primer día después de la cata y de la comida en el hotel, condujimos algo más de una hora hasta una pequeña bodega familiar, Maryan Winery, donde catamos todos sus vinos y donde nos sirvieron la mejor cena a base de productos locales cocinados por la familia. Un vino estaba premiado y solo es su segundo año de producción. Acabamos con un brandy casero elaborado por el abuelo de la familia.

El segundo día, tras las catas y la comida, visitamos la ciudad de Veliko Tarnovo y su castillo. Después visitamos una exposición de cuadros pintados con vino. Yo me escaqueé de la visita al castillo y me senté para ver a mis colegas trepar mientras disfrutaba de una sopa de callos local ricamente aderezada con guindilla. La exposición estaba en un restaurante en el que tuvimos una presentación a cargo de una bodega búlgara (Orbelus) y una turca (Suvla) antes de una buena cena, que incluyó un queso artesano especiado con trufas divino.

Dejamos el hotel en la mañana del tercer día y nos llevaron la zona de Plovdiv en la región de Tracia. Aquí visitamos una moderna bodega, Villa Yustina, con preciosos viñedos en espaldera y unas modernas instalaciones y vino elaborado bajo la nomenclatura de P.S.I. Thracian Valley. En su sala de recepciones nos sirvieron una generosa comida con sus vinos (entre ellos un Pinot Noir particularmente bueno).

Luego fuimos a Sofía, donde visitamos el Museo del Instituto de Investigación del Vino Búlgaro, edificado en 1882. Nuestra visita concluyó con una noche en un hotel de Sofía y una cena superlativa a base de cocina tradicional búlgara en el famoso restaurante Unter der Linden, abierto en 1931. Danzas tradicionales nos acompañaron durante la cena. Disfrute de la sopa de manitas de cerdo y del guiso de callos y cabeza de ternero.

Me encantó una historia que nos contaron en el Museo y que reproduzco aquí: “Según datos históricos y arqueológicos parece probado que el actual territorio de Bulgaria podría haber sido la primera región geográfica cuyos viñedos se cultivaron con la única finalidad de elaborar vino”. Por supuesto que la cita está abierta al debate.  ‘La Iliada’ de Homero menciona el rico y dulce vino de la ciudad Tracia de Ismarus, que fue transportado en barcos hasta las murallas de Troya y que les estimuló para inventar el famoso caballo de Troya. ¿Podría ser que también fuera tracio el vino que presidía las mesas de los generales durante el asedio? Seuthes (gobernante tracio, 424-410 a.C.) servía vino tracio de forma ritual en ánforas. Finalmente, Tracia fue la primera región en la historia en la que entró en vigor un decreto en defensa de la viticultura.

Nuestras más sinceras gracias para Stanimir Stoyanov, mentor, ejecutor y director del concurso por su energía, entusiasmo, generosidad y buen humor. Es un concurso pequeño que hace un trabajo muy valioso. Va a solicitar el patrocinio de la OIV y haré lo que esté en mi mano para que lo logre. Está bien conducido, ayuda a promocionar los vinos balcánicos y lo merece.

Traducción: Vicent Escamilla


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