El maratón toscano de 2013 (I) Chianti Classico Collection: 20 años de grandes primicias

 Publicado el Por John Umberto Salvi

Mi enfoque en este artículo puede que no sea exactamente el que el Consorzio tuviera en mente. Como enólogo y elaborador de vinos estoy más interesado en la última añada, la 2012, que en la añada que se presentó tras su obligado paso por barrica y botella. Así que hablaré de la añada 2012, con alguna referencia a las añadas anteriores.
No pude acudir a San Gimignano este año, pero mi esposa (periodista especializada en vinos) me indicó que el vino Vernaccia se mostró fresco, profundamente afrutado, mineral y con atractivamente sabroso. Así que tomo esta descripción como la correcta.
Personalmente empecé en Florencia con Chianti Classico. El programa es simple. Las catas durante dos días completo con comidas buffet y una cena de gala en la Stazione Leopolda la primera noche. Todo se desarrolló aquí. Un enorme catálogo de vinos Chianti Classico, cerca de 500, alineados, y los catadores sentados en mesas, con copas y una lista, van requiriendo a los sumilleres los vinos que han elegido del listado. Este año la cata se centró en la recientemente presentada añada de 2011, pero había vinos disponibles hasta 2004, de Chianti Classico D.O.C.G. y Chianti Classico Riserva D.O.C.G. La primera de las tardes, cada productor tuvo una mesa y esta tras ella mostrando sus productos. Un total de 167 productores diferentes participaron. Esta es mi idea de cielo.
Añada 2012
Pasé cinco horas andando de mesa a mesa, charlando sobre los vinos y catando todos los de la añada 2012 disponibles. Los productores son justamente cautelosos a la hora de mostrar un vino tan joven y que en algunas ocasiones no está totalmente finalizado. Los catadores menos experimentados no lo encontrarán atractivo y pueden prejuzgarlo. Los taninos están todavía crudos y los elementos a veces no están totalmente entrelazados y armonizados. De cualquier modo, para un catador con experiencia estos vinos muestran la promesa de su futuro y su calidad potencial.
Descubrí que muchos productores guardaban la añada de 2012 bajo la mesa y que solo la servían cuando se les requería. Encontré 37 vinos, que me dieron una buena idea de la añada. La de 2012 es una buena añada, buena pero no magnífica. Hay buena carga frutal, pero los taninos son poderosos y en ocasiones algo crudos. Los mejores vinos fueron aquellos procedentes de viñas en las pendientes más elevadas, con raíces profundas. El trabajo cuidadoso con el suelo fue esencial para evitar que se formara una costra en la superficie. La uva Sangiovese resiste las condiciones extremas mejor que la Merlot o Cabernet y un productor, Price Corsini (conocido por su caústica honestidad y su humor), me indicó: “mi Merlot solo era bueno para hacer pannetone”.
Sin ánimo de criticar innecesariamente, me parece una pena que el Consorzio considere necesario alabar obstinadamente cada una de las añadas sin importar la calidad real y tener que ignorar los hechos. A fin de cuentas, esto solo hace que comprometer la confianza y credibilidad de la información. Este año (2012) el informe comenzaba diciendo que “a finales de verano se temía un año difícil tras meses de sequía”. Y sequía diciendo: “afortunadamente, a finales de agosto llegó lluvia suficiente para asegurar que este extraño verano iba a terminar en una buena vendimia”.
De hecho, la buena vendimia dependió del suelo, del trabajo con él, de las laderas y de la altura del viñedo, de viñas viejas, raíces profundas y muchos otros factores. Fue una vendimia en la que era necesario conocer y comprender tu tierra, tus viñas y tu suelo. El invierno tuvo un clima frío y nieve. La primavera fue templada y lluviosa, especialmente en abril. Hubo buena lluvia, pero el 40% de ella se evaporó antes de penetrar en el suelo. Entonces, en mayo se instaló el clima seco y no cayó ni una gota hasta los comienzos de septiembre. El riego solo está permitido en caso de emergencia y con permiso, pero puesto que no hay prácticamente agua disponible, ni sistema de riego, nadie pidió el permiso y por tanto no se regó. Durante el verano, las temperaturas ascendieron amenazadoramente y trajeron consigo calores asfixiantes y sequía.
El informe del Consorzio indica: “aunque la madurez nunca llegó a detenerse realmente”. Por supuesto que lo hizo, tenía que hacerlo y ni uno solo de los productores con los que hable dijo otra cosa. Un indicó que la viña se paró en shock y que perdió un mes y tuvo que vendimiar excepcionalmente tarde (en octubre para la Sangiovese). Las acideces fueron por tanto elevadas y en ocasiones la fruta quedó atenuada. Un factor que ayudó a la calidad y la complejidad de sabores y de bouquet fue la gran variación entre las temperaturas nocturnas y diurnas. También, a causa de la sequía, no hubo ni rastro de podredumbre y las uvas tuvieron una sanidad fantástica, a pesar de ser pequeñas y con hollejo grueso y en algún caso sobremaduradas o incluso parcialmente secas. Los niveles de alcohol se mantuvieron relativamente bajos para el desarrollo tan tardío.
Rueda de prensa
Hubo una rueda de prensa a media mañana del primer día, precedida de la presentación de la nueva Academia del Chianti Classico. Fue presentada por Sergio Zingaroti, presidente del Consorzio; Ian Harris, director general de la Wine and Spirit Education Trust (WSET); y James Cluer, Master of Wine y educador en California (y antiguo alumno mío). Esta nueva academia, instalada en el anterior convento de Santa Maria al Prato, en Radda en Chianti, dará cursos de vino para neófitos y expertos; y comienza en mayo, conducidos por James Cluer. Su objetivo es divulgar el conocimiento sobre el territorio y el conocimiento los productos del gallo negro (el símbolo de Chianti Classico desde 1716). Les recuerdo a los lectores que la ley prohíbe la producción de Chianti en la región legalmente delimitada de Chianti Classico.
En la rueda de prensa se abordaron cuatro ejes principales. En primer lugar, el famoso gallo negro ha sido modificado, más gallardo, más dominante, más arrogante, más combativo. Debe figurar ahora en la etiqueta principal o en la contraetiqueta pero ya no en el gollete. En segundo lugar, se pidió a la prensa no modificar el término Chianti Classico o acortarlo y se les emplazó a emplear el término gallo negro si quieren una alternativa. En tercer lugar, y puede ser lo más importante, Chianti Classico ha presentado una nueva supercategoría de vinos en lo más alto de la pirámide. Se trata de “Gran Selezzione”. Debe tener un envejecimiento mínimo de 30 meses desde el primer enero siguiente a la vendimia, con un mínimo de tres meses en botella antes de su lanzamiento. Debe ser elaborado con uva propia del productor y embotellado en la propiedad. Es D.O.C.G. Finalmente, el vino a granel podrá moverse y comercializarse solo si está certificado como Chianti Classico.
Actualmente el vino puede ser trasladado cuando está identificado como “con el potencial de llegar a ser” o “apropiado para llegar a ser”. También hay un término de la D.O.C.G. “vigna”. Se debe solicitar permiso para utilizarlo y habitualmente solo se le conceden a las propiedades más pequeñas en determinadas áreas registradas en el Registro Especial. Se ha usado poco hasta la fecha. Por último, hay nuevas reglas para la comercialización del riserva. Solo será calificado como tal si el productor manifiesta su intención de declararlo reserva al solicitar que el vino sea considerado adecuado. El reserva supone el 40% del Chianti Classico.
Estadísticas
Unos pocos datos y cifras. Las ventas de Chianti Classico crecieron un 10% en 2012, en comparación con 2011, con los EE.UU., Alemania y Canadá como los principales mercados. Canadá ha superado a Gran Bretaña. Las ventas en Italia han bajado. Los italianos ya no beben 40 litros por año al año. La producción en 2012 fue de 234.884 hectolitros (-16%), y se comercializaron 258.787 hl. El valor de venta está estimado en más de 500 millones de euros, con el vino embotellado valorado en 360 millones. El aceite de oliva genera más de 10 millones de uros. El Consorzio tiene 560 miembros, de los que 365 son embotelladores.
El gallo negro (gallo nero) está registrado en 40 países, con un coste anual de 150.000 euros y se vienen gastando unos dos millones euros al año en comunicación y promoción. Me gustaría dar datos y cifras sobre los reglamentos y regulaciones, pero el espacio no lo permite.
Este año, hubo prensa de 29 países en la rueda de prensa y en las catas. Fue un gran acontecimiento y la hospitalidad fue generosa, la organización impecable y el conocimiento se impartió gratuitamente. Constituye un hito en el calendario anual del vino y no me lo perdería por nada del mundo.

Traducción: Vicent Escamilla


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